DANIELA ARIZA
Excéquíes
Intervención de Fotografía Digital
30cm x 35 cm
2016
Los maniquíes tienen un pasado rico e ilustre que se remonta al antiguo Egipto. Cuando se abrió la tumba de Tutankamón, descubrieron un maniquí sin brazos ni piernas hecho exactamente a las medidas del faraón, el cual se utilizaba para exhibir joyas y ropas. Pues los sastres no podían tocar el sagrado cuerpo del faraón y se les ocurrió una cosa tal como una imitación del cuerpo humano. La idea del maniquí se siguió desarrollando de diferentes maneras y usos en la historia después de esto. En 1870 Francia fue pionera en introducir el primer maniquí de cuerpo completo, donde gracias a la revolución industrial, los comerciantes crearon estos escaparates para exponer sus productos. Eran elaborados con mucho cuidado y dedicación, con ojos de cristal, cuerpos de cera, madera y hasta dientes y pelo real. Se empezaron a usar además de para vender ropa, como modelos para dibujo, para pintura y para exponer moda de alta costura.
Kooquin Portraits nace de la inquietud que me generan ciertos maniquíes que encuentro en ciertas tiendas, los cuales normalmente tienen caras extrañas, proporciones anormales, un algo estilo bizarro o colores que no corresponden. Empecé a fijarme y a analizar a estos sujetos tan particulares y a generarme preguntas con el anhelo de encontrar respuestas como: ¿Por qué se perdió la delicadeza que se tenía al crearlos antiguamente? ¿Cuáles son los criterios al momento de elaborarlos como herramienta de venta? ¿Por qué mostrar el cuerpo humano como un simple elemento hecho a partir de moldes? ¿Cuál es la importancia de estos organismos fabriles?
Me di cuenta que este tipo de maniquíes solamente se encontraban en tiendas baratas, en tiendas de ropa de segunda, o incluso en tiendas de souvenirs. Me interesan estos objetos tan kitsch, tan únicos, tan extraños, tan interesantes, pero a la vez tan masivos y banales. Así que quise ponerme en la búsqueda de ellos y tomar ¨retratos¨ de estos objetos que pretenden ser humanos y que solo buscan incitarnos a comprar. ¿En qué momento perdieron su hermoso valor para convertirse en una simple herramienta de consumo?
En esta obra imprimo las fotografías en dos tipos de papel diferentes, las rasgo y las vuelvo a unir cosiéndolas. Con el ánimo de que con este acto se pueda jugar con transparencias y la alteración de estos personajes haciéndolos todavía más extraños y únicos gracias a la manipulación de la fotografía y uniéndolas con el acto de coser generando una relación con la función principal que tiene el maniquí actualmente.
Kookin Portraits
Digital Photography Intervention
30cm x 35 cm
2016
Mannequins have a rich and illustrious history dating back to ancient Egypt. When the tomb of Tutankhamun was opened, they discovered a mannequin without arms or legs precisely made to the pharaoh's measurements, used to display jewelry and clothing. Tailors couldn't touch the sacred body of the pharaoh, so they devised a human body imitation. The concept of mannequins continued to evolve in various ways and purposes throughout history. In 1870, France pioneered the introduction of the first full-body mannequin. Thanks to the industrial revolution, merchants created these showcases to exhibit their products. They were crafted with great care and dedication, with glass eyes, wax bodies, wood, and even real hair and teeth. They began to be used not only to sell clothes but also as models for drawing, painting, and showcasing haute couture fashion.
Kookin Portraits emerged from my curiosity about certain mannequins I find in certain stores, which usually have strange faces, abnormal proportions, a somewhat bizarre style, or mismatched colors. I began to observe and analyze these peculiar subjects, generating questions in my mind, hoping to find answers: Why was the delicacy that was once present in their creation lost? What criteria are used when making them as sales tools? Why depict the human body as a simple element molded into shape? What's the significance of these manufactured organisms?
I realized that these types of mannequins were only found in cheap stores, second-hand clothing shops, or even souvenir stores. I'm drawn to these kitschy, unique, strange, and interesting objects that are simultaneously mass-produced and trivial. So, I set out to search for them and capture "portraits" of these objects that mimic humans and only aim to encourage us to buy. When did they lose their intrinsic value to become mere consumer tools?
In this artwork, I print the photographs on two different types of paper, tear them, and rejoin them by sewing. With this act, I aim to play with transparencies and manipulate these characters to make them even more peculiar and distinctive through the alteration of photography. The act of sewing forms a relationship with the primary function of mannequins today.